El Cardenal en Harvard, Roberto en Nueva York y Raúl en La Habana

Cardenal Ortega

A la pregunta sobre los cubanos opositores el Cardenal respondió: que eran delincuentes y personas de poco nivel cultural.

- Univision Radio

Por Húber Matos

MIAMI, Florida - El tema de la conferencia del Cardenal Ortega en Harvard fue “Iglesia y Comunidad: el papel de la Iglesia Católica en Cuba”.    El Cardenal habló de la necesidad de reconciliación: “Todos debemos unos con otros reconciliarnos, y no solamente como personas unas a otras, sino como grupo humano. Tenemos que encontrar la manera de sentirnos todos hermanos”. Pero a la pregunta sobre los cubanos opositores que a su solicitud fueron  expulsados de una iglesia y detenidos por la policía política el Cardenal respondió: que eran delincuentes y personas de poco nivel cultural.

El Cardenal se negó a comentar sobre Andrés Carrión, el compatriota que gritó ¡Libertad! ¡Abajo el comunismo! en Santiago de Cuba por lo que fue reprimido ante la vista de los presentes y  los millones de televidentes que en Cuba y en el mundo le daban seguimiento a la visita de Benedicto XVI.  Quizás lo que piense el Cardenal sobre Carrión sea tan negativo que no pueda expresarlo en público. 

Por lo visto, la reconciliación que predica el Cardenal no incluye a los cubanos de poco nivel cultural, es decir a la mayoría del pueblo cubano.  Tampoco a quienes él y el gobierno considere delincuentes.  Como en Cuba las leyes son arbitrarias y asfixiantes, es difícil encontrar a un cubano que no las haya violado. 

Con razón el periódico universitario The Harvard Crimson criticó al Cardenal por no haberse opuesto al destierro de los prisioneros políticos cubanos.  También el prestigioso periódico Washington Post llamó al Cardenal un socio de facto de Raúl Castro.  Sobre el tema sugiero la lectura de  Pacto con Mefistófeles del profesor Jose Azel de la Universidad de Miami.

Simultáneamente Roberto Veiga, director de la revista Espacio Laical y un lugarteniente del Cardenal Ortega, también desde otro recinto universitario, La Universidad de New York,  definió el papel de la: “Iglesia y Estado en una Cuba cambiante”. La charla de Veiga fue más reveladora o más sincera que la del Cardenal Ortega. Para Veiga, la Iglesia es el “facilitador” de un diálogo entre el pueblo y el gobierno cubano. 

Veiga aclaró que la Iglesia no busca el poder pero que, en caso de verse obligada por las circunstancias, podría asumirlo. Con esto dejó abierta la posibilidad de que en el futuro tengamos en Cuba una teocracia.  Después de todo, teocracia y democracia suenan parecido. En toda su exposición, Veiga no mencionó la palabra democracia ni una sola vez.

Es lógico, ya que la minoría que representa la Iglesia católica en Cuba y la minoría que representa  a la tiranía no pueden arriesgarse a someter su proyecto al mandato del pueblo. Veiga explicó que los cubanos no están preparados para votar.  Definitivamente hay que leer a Enrique del Risco, quien estuvo presente en la disertación.

Estos planes son el producto de gente desesperada y delirante.  Han sido negociados a puerta cerrada con la dictadura.  Si entendemos bien a Veiga, parece haberse discutido hasta el papel de la Iglesia ante el colapso del castrismo.  De estas fantasías el pueblo en la isla sabe muy poco.

El pastor Mario Felix Leonar explicó en un programa de Radio Martí que, detrás de todo esto  la verdad es que el régimen se ha acercado a las iglesias para que lo salven.  En su opinión, hay que tener mucho cuidado para no convertirse en un cómplice o un aliado de la tiranía.

Raúl Castro, quien se vanagloria de ser un conspirador, espera el respaldo para su plan de una parte de la prensa internacional, de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos; de  políticos como el senador demócrata Jeff Bingaman, de gobiernos latinoamericanos y  posiblemente  tiene el visto bueno de alguien en el gobierno de Obama.  Además, tiene a su favor una minoría de cubanos en el exterior. Raúl en La Habana nos tiene sorpresas.  Esto es un plan y está comenzando.