Publicidad

No se puede seguir aplazando revisar la banalidad y vulgarización de la política

Cristina Fernández, Hugo Chávez y el resto....

Acuerdo firmado por Cristina Kirchner y Hugo Chávez Fríaspara construir 10.000 viviendas se adjudicó a empresa que no existía y que fue creada días después.

- Getty Images

CARACAS, Venezuela - Pobre Latinoamérica mis queridos oyentes, de verdad que sólo con seguir las noticias la desesperanza atrapa…

Por ejemplo, el diario argentino Clarín publicó que un acuerdo firmado entre la presidenta Cristina Kirchner y Hugo Chávez Frías, el pasado 1 de diciembre del año 2011, para la construcción de 10.000 viviendas en Venezuela, estaba adjudicado a una empresa que no existía y que fue creada días después.

Esta situación podría generar escándalo al tratarse de una “extraña empresa”, formada por tres santacruceños que aportaron dinero para la campaña presidencial de Cristina Kirchner y que estarían vinculados al ministro de Planificación Julio De Vido”… El mismo que sonó y sonó cuando el escándalo de Antonini Wilson y el maletincito con los 800.000 dólares.

La corrupción en Argentina y en esta arca abierta en la que Chávez convirtió a Venezuela es harto conocida y Julio De Vido es uno de los grandes emblemas de una manera nada ortodoxa de manejar el tesoro nacional en esta era Kirchner.

Y si nos vamos al norte, pues que espectáculo dieron el pasado domingo los candidatos a la presidencia de México, con una Playmate como anfitriona –nada más y nada menos- que del Primer Debate entre ellos, y que el elegido, tendrá que enfrentar el cáncer moral que está carcomiendo a la sociedad mexicana, donde ya en encuestas serias se conoce que la mayoría de las adolescentes y jóvenes sueñan con ser la preferida de algún capo de la droga para disfrutar de lujos inimaginables.

Y ¡Ojo! No es un problema de pacatería o de moral extrema. No, esa mujer pudo –como ya se hizo costumbre en los Medios de Comunicación- ser anfitriona o invitada de uno de esos espacios televisivos que sin dudas van modelando un perfil degradado de nuestra juventud, sean muchachos o muchachas ya que la versión masculina de esta señorita que ha desencadenado una ola de críticas, no a ella sino a los candidatos a la presidencia mexicana y al propio IFE, siglas del Instituto Federal Electoral, con seguridad será igual.

Esta mujer se llama Julia Orayen y ha estado repetidas veces en publicaciones donde ha posado desnuda como lo hizo en Playboy México. Julia anfitriona de un reality show llamado "En busca de la pareja ideal", fue la protagonista del debate presidencial que casi le ponen como nombre “En busca de un buen cliente…”

Para agravar más el asunto, ni siquiera es mexicana. Julia Orayen resultó ser argentina y esto pone en entredicho también el proverbial nacionalismo azteca. Realmente que la señora o señorita Orayen no fue lo más indicado como “Asistenta” de los candidatos presidenciales mexicanos en el primer debate que se realizó el domingo pasado, y haberla escogido –no sé sabe por quién- ha llevado al propio organismo electoral de México a pedir disculpas esta semana, tanto al pueblo mexicano como a los candidatos.

Y pienso yo que esto debe llevarnos a revisar la banalidad y vulgarización de la política. La desaparición de la majestad y respeto que por fuerza deberían tener los aspirantes a dirigir los destinos de un país. México sacudido por la sangrienta voracidad del Narcotráfico y todo el crimen organizado, vio como durante las dos horas que duró el primer evento electoral del país una Playmate se convirtió en Trending Topic… México supo que algo tan fundamental como puede ser escuchar lo que se proponen y ofrecen aquellos que aspiran a dirigir los destinos de todo un pueblo, quedó opacado por la chabacanería que ya como un monstruo de largos brazos aprieta y se adueña de todas las instancias de una Nación y en el caso de América Latina, de un continente.

Ahora nadie es responsable, el Instituto Federal Electoral le pasa la culpa a una empresa productora de eventos televisivos que fue contratada por el mismo ente oficial y que sin dudas, la sola contratación deja claro que el propio IFE, muy poco cuida la calidad y la rigurosidad institucional que debe tener un evento como ese. Y vamos a ser honestos: Sucedió en México, pero pudo pasar en cualquier país de este continente latinoamericano que desde hace mucho es tierra de delitos, fracasos y desvergüenza trajeada de política e ideologías. Tierra de forajidos, de favoritos del Diablo que aprendieron muy bien la vía para llegar al Poder y las mañas y para no abandonarlo.

Publicidad

Publicidad