La respuesta francesa al terrorismo internacional

Por Dr. Darsi Ferret

Al presidente socialista de Francia, Francois Hollandes, no le tembló el pulso y reaccionó con firmeza y determinación frente al conflicto en Mali, donde decidió intervenir enviando tropas de su ejército para detener la progresión de la coalición islamista, conformada por el ala norte africana de Al Qaeda, AQMI, y los grupos locales Ansar Dine y MUYAO.

Esa mezcla de tuaregs, islamistas y yihadistas ya controlan desde hace meses la región norte del país africano, y hace unos días lanzaron una ofensiva para apoderarse del resto del territorio. En la zona que dominan han impuesto la ley islámica y han cometido incontables atropellos y salvajismos contra la población.

En represalia a la acción armada de los franceses, el argelino Mojtar Belmojtar y su grupo de fundamentalistas, “Los que firman con sangre”, se lanzaron al secuestro de una planta de gas en Argelia, exigiendo que parara la intervención militar iniciada contra los musulmanes rebeldes. Las tropas de asalto argelinas atacaron la instalación y liberaron a cientos de rehenes, con el trágico saldo de la muerte de varias decenas de esos trabajadores secuestrados. Este hecho demuestra que esos fanáticos islámicos que amenazan con apoderarse de Mali, pueden servir de antorcha e inspiración a otros grupos de terroristas islámicos y, de cierto, provocar la desestabilización y el ensangramiento de toda el área de África Tropical. Este constituye un peligro más que real y concreto.

El otro gran problema es que el músculo militar de Francia no es el adecuado para aguantarles los 12 rounds al enorme peligro que representan estos terroristas.

Ellos son fanáticos, están muy bien apertrechados militarmente, conocen bien el terreno, se cuelan entre la población y sin ningún escrúpulo la utilizan de escudos humanos y no les importa para nada las bajas civiles que provoquen.

También resulta significativo que sostener una guerra trasatlántica cuesta un ojo de la cara.

Estados Unidos es el único país con toda una estructura militar y económica bien organizada para meterse y soportar una empresa de esa magnitud. Las demás potencias se juegan su credibilidad y dejan al descubierto sus debilidades cuando se empantanan en una prueba de ese tipo.

Obama debería asumir su responsabilidad y no mirar hacia otro lado. Hoy Francia asume el reto de plantarle cara al terrorismo internacional, merece el apoyo y la ayuda del resto de las naciones occidentales