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Cuba: El país de la corrupción institucionalizada

A diferencia de cualquier otro país del mundo donde la corrupción agrede sus instituciones, en Cuba las instituciones estatales son el medio más fácil para pervertir la honestidad ciudadana.
Y es que en la isla de los Castros, los servidores públicos para disfrutar de los más elementales privilegios como un auto, un viaje al exterior o unas vacaciones en un hotel, sólo tienen que ser leales al régimen y aparentar defender el sistema político, más allá de su talento o aptitud verdadera para trabajar eficientemente.
Un funcionario en Cuba que posea un auto, una casa o un yate de propiedad estatal, lo usa como propio para 'resolver' sus asuntos personales sin tener nunca que preocuparse por mantenimiento o gastos personales, pues todo se carga a la cuenta del 'estado revolucionario'.
Lo peor es que la corrupción en Cuba no sólo corre desde las altas esferas, sino que hasta en una simple cafetería estatal puede haber tanta corrupción como en el oficina del Primer Secretario del Partido en cualquier provincia.
En este sentido, la corrupción cubana se puede manifestar desde el ciudadano común que necesita también 'resolver' su problema y roba y adultera cualquier mercancía en su centro de trabajo para luego revenderla en la calle.
Es una conducta que todo el mundo acepta y tapa bajo otro sofisma muy popular denominado 'Lucha'.
Cuando un cubano dice que está en la 'lucha' lo que quiere decir realmente es que está robando y vendiendo todo lo que puede para sobrevivir en esa sociedad tan cerrada y tan asfixiante.
Luego, en Cuba todo se vuelve una enorme concatenación de hechos corruptivos, desde el policía que chantajea a las jineteras, la amante del dirigente que usa las influencias de su protegido o el funcionario que le exige una tajada al empresario extranjero para favorecerlo en su inversión.
Sin embargo, en un momento en que el gobierno cubano pretende mejorar su imagen con la excarcelación de numerosos presos políticos, e intenta brindar un aliento de esperanza con la discusión de los Lineamientos económicos al próximo Congreso, no hace una sola mención al problema de la galopante corrupción.
En un reciente análisis de esta situación por el connotado economista opositor y ex preso de la Primavera Negra, Arnaldo Ramos Lauzurique, afirma que "La corrupción ha contaminado toda la sociedad cubana, la cual padece de una grave deficiencia inmunológica contra ella, desde hace más de 50 años".
La esencia de la corrupción en la sociedad cubana actual Ramos Lauzurique la define muy exacta: "Desde el momento -como ocurre en Cuba- que el ser humano no dice lo que piensa, dice lo contrario y actúa en contra de su voluntad, ya ha perdido toda moral y principios éticos.

Aunque la corrupción es un mal universal, en el caso cubano adquiere otro significado y magnitud cuando se mezclan factores ideológicos, arbitrarios y de supervivencia.

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