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  • Censo de Cuba 1899
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Cuba, al concluir el Siglo XIX

Las notas que aparecen en las fotos son copias del libro del censo. La enumeración se llevó a cabo bajo la inspección del subdrector, Victor J. Olmsted, empleado del censo de Estados Unidos.
Con paciencia benedictina, Olmsted instruyó a los inspectores y enumeradores. Su oficina estaba en Santa Clara.
La isla constaba de 1,607 distritos y por primera vez en la historia de Cuba se le concedió empleo público a las mujeres.
Si el censo fue tomado con exactitud, los cubanos relacionados con el mismo tuvieron derecho, ciertamente, a que se les concediera la distinción de ser considerados como los inteligentes y fieles iniciadores de los deberes civiles que jamás se les había confiado.
El censo comenzó en septiembre y concluyó el 31 de diciembre de 1899.
La isla estaba dividida en seis provincias: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba.
Las provincias estaban divididas en términos municipales: Pinar del Río, 20; La Habana, 36; Matanzas, 24; Santa Clara, 28; Puerto Príncipe, 5; Santiago de Cuba, 19, haciendo un total de 132 términos municipales, a su vez divididos en barrios, entre 1,100 y 1200,
Desde el punto de vista militar, la Isla de Cuba ocupaba una posición estratégica poderosa, por cuanto constituía la llave de la entrada del Golfo de México.
La primera escuela pública de los cubanos se estableció a mediados del siglo XVIII, la de los Padres de Belén en La Habana, gracias a la generosidad de Don Juan F. Carballo, español que quiso pagar la deuda de gratitud con el país que le proporcionó una gran fortuna. El 1,2% de la población tenía educación superior. El 34% de la población sabía leer y escribir, el 36% sabía leer.
La provincia de La Habana tenía la proporción mayor de personas que sabían leer y escribir y Pinar del Río la menor. En 1883 había 535 escuelas públicas, 184 privadas y 6 vacantes.
Hay más personas que podían leer en las ciudades que en los distritos rurales.
87,935 personas asistían en 1899 a las escuelas, o sea, entre el 5 y 6% de la población total, siendo la edad promedio de asistencia escolar entre los 5 y 17 años. 
Los blancos asistían más a las escuelas que los africanos, pero la diferencia no era muy notable.
Matanzas tenía una proporción de niños que asistían a la escuela en 1899 mayor que cualquiera otra ciudad o provincia de la Isla.
La población que podía leer en 1899 era mayor que la de Nuevo México pero menor que la de Carolina del Sur.
En la Gaceta Oficial de La Habana del 17 de noviembre de 1871 se publicó un decreto que aseveraba que la insurrección de 1868 fue debida al pésimo sistema de educación, que debían suprimir un gran número de estudios, sustituyendo la instrucción por educación moral y religiosa.
En 1899, cerca de la mitad del área cultivada de Cuba estaba sembrada de caña de azúcar.
Debido a la riqueza del terreno, la temperatura uniforme y húmeda y las abundantes lluvias, la Isla puede decirse que es un verdadero jardín, en el cual, por supuesto, abundan las flores, frutas deliciosas y una gran cantidad de legumbres.
Para dar una idea de la variedad de la flora nativa, se habían encontrado en 1899 más de 3,350 plantas indígenas en la Isla, además de las exóticas. Había más de 30 clases de palmas, donde se destacaba la palma real, la más valiosa para los cubanos, puesto que con sus hojas construían los albergues y con los troncos las paredes de sus primitivas viviendas.
Cada caballería consta de 324 cordeles. El 9,6% de los cordeles estaba dedicado a la siembra de tabaco. Durante algún tiempo, el comercio del tabaco en Cuba constituyó un monopolio privilegiado, con una oficina real y almacén en La Habana y sucursales en Santiago de Cuba, donde los cultivadores podían almacenar su tabaco recibiendo los precios que la corona establecía por cada cosecha.
En 1817, por real decreto, el comercio y cultivo del tabaco se declaró libre al pago de una contribución por cada cultivador, equivalente a una vigésima parte de la producción. Desde esa fecha, las contribuciones variaron, pero regularmente fueron muy altas.
En 1895 la producción del tabaco llegó a 560,000 tercios de 50 kilos, o sea, 62,000,000 libras de hojas valuadas en $22,000,000. De esa cantidad, casi el 40% se conservó para el asunto doméstico y se usó en la fabricación de cigarros y cigarrillos.
Cuba era un país agrícola y antes de la última guerra había 90,960 ingenios, fincas, huertas y fincas para la crianza de ganado, evaluadas en 200,000 pesos, iguales a $200,000.
Casi la mitad de todos los trabajadores se ocupaban de la agricultura y más de una quinta parte en el servicio doméstico y personal. El 14% en industrias, el 12,8 en comercio y transporte y el 8,7 en servicios profesionales.
Excepto los cigarros y cigarrillos, las diversas formas y maneras que se usaba y usa el tabaco (mezclas para fumar, picadura fina, andullo para mascar y rapé) no se fabricaban en Cuba.
La calidad del tabaco siempre tuvo una nombradía universal y especialmente el tabaco conocido como de Vuelta Abajo, que se usaba en la fabricación de los mejores tabacos. Toda tentativa que se hizo, hasta dentro de la misma Cuba, para reproducir ese tipo de tabaco, fracasó y el secreto de su superioridad permaneció en un misterio, reza el censo de 1899.
Las plantas se sembraban a mano y la cosecha se recogía en enero. Durante los cuatro meses de la cosecha, se cuidaban las plantas de los bichos y de la hierba.
La caña se sembraba en trozos o canutos de caña y tomaba como 12 meses que se madurara por completo. Si no se dañaban las raíces, continuarían produciendo buena caña entre 5 y 25 años.
Humboldt mencionó un cañaveral en el Ingenio Matamoros que en 1804 hacía 45 años que se había sembrado.
Informe de Porter: Con millones de acres de la más rica y mejor tierra para caña que hay en el globo, vírgenes todavía, con un clima que no tiene rival para el crecimiento y desarrollo de la caña de azúcar y con un renombre para el azúcar cubano que tampoco tiene que le supere en los mercados del mundo, el porvenir del azúcar cubano proporciona una posibilidad de riqueza que ha de superar la riqueza del oro y la plata...
Desde 1853 hasta 1888 fue el siglo de oro de Cuba, enviándose en contribuciones a la madre patria hasta $5,000,000 anuales.
En 1894, la producción azucarera ascendió a 1,054,214 toneladas.
En los primeros días de la colonia la industria principal se reducía a la crianza de ganado.
La cuestión de brazos y de tipos de sueldo en lo porvenir, constituían un problema importantísimo para los hacendados.
La proporción de casados era menor que la de Puerto Rico. El 1,94% de la población (30,614 personas) es una familia de un solo miembro, un número muy alto, considerando que en EEUU vivía sola el 0.74% de la población.
En 1899, los blancos constituían el 57,8% de la población y la población china era insignificante, menos del 1%.
Cuba mostraba una proporción mayor de criminales de color que blancos, la población de color era superior a la población de los Estados del Sur de EEUU, por cuanto tenían más confianza en sí mismos, eran más morigerados en sus hábitos, eran frugales e inteligentes y desde la abolición de la esclavitud mostraban deseo de poseer sus hogares, educar a sus hijos y mejorar su estado. De los 172,535 habitantes nacidos en el extranjero, el 74,9 eran españoles. El matrimonio era 3,1 veces más frecuente en personas blancas que de color.
Según el Padre las Casas, la población indígena en 1492 era entre 200,000 y 1 millón, que fueron diezmados mediante todo género de crueldades, opresión y abandono. El censo de 1899 arrojó un total de 1,572,797 personas.
En 1899 existían 297,905 edificios, estando ocupados el 88,2%.
Baracoa, la primera colonia, fue fundada por el Capitán Diego Velázquez en 1512.
En la parte sur de la provincia de Santa Clara, hay un grupo de colinas redondeadas que ocupan un área entre Cienfuegos, Trinidad y Sancti Spíritu. La más alta, Potrerillo, tiene una altura de 2,900 pies. Entre esas lomas se encuentran muchos valles hermosísimos. Fue fundada en 1514 por Diego Velázquez.
Cuando un obrero asentaba su nombre en la nómina, recibía el machete o azadón, su plato de hoja de lata, su bandeja y su cuchara, los cuales se le cargaban en su cuenta y se le abonaban también en cuenta cuando los devolvían.
Se prohibía fumar fuera del batey y quien no cumpliera el reglamento era despedido. Se cargaban las comidas a los que no estaban trabajando, salvo en casos de enfermedad. Si un obrero permanecía enfermo más de dos días, se le envíaba a la casa o al hospital.
Se había comenzado el principio de un sistema de acueductos y la torre de agua está a una altura de más de 100 pies sobre el nivel de la bahía, pero el abastecimiento de agua era deficiente en esta ciudad.
Santa Clara fue fundada en el Siglo XVII. Según las leyes electorales establecidas el 18 de abril de 1900, los votantes debían ser varones nacidos en Cuba o de padres cubanos, mayores de 21 años, haber residido en el término municipal donde iban a votar al menos por 30 días anteriores al voto, saber leer y escribir, poseer bienes por 250 pesos y haber servido en el ejército cubano con anterioridad al 18 de julio de 1898.
El juego estaba prohibido en los bateyes, pero encontraron que no era posible poner en efecto esa regla.
La mayor parte de los puertos en ambas costas tienen una forma peculiar, con entradas angostas, a menudo sinuosas, que desembocan en ensanches anchurosos, enteramente protegidos, como los puertos de la Habana, Santiago de Cuba, Cienfuegos, Guantánamo y otros menos conocidos. Santiago de Cuba fue fundada por Diego Velázquez en 1514.
El término medio anual de nacimientos entre 1890 y 193 ascendió a 31,970 y de 1895 a 1898 ascendió a 17,204.
Desde 1872 Matanzas tuvo una buena fuente de abastecimiento de agua. Fuera de La Habana y Matanzas, prácticamente se desconoce el inodoro. en Matanzas existen en una décima parte de las moradas.
En la ciudad de La Habana hay un edificio (edificación) por cada cinco personas. En la ciudad de La Habana habían más de dos familias por vivienda, proporción que solo se encontraba en Nueva York, brooklyn y Fall Rivers, en EEUU.
Al morir el Rey Fernando, Diego Velázquez nombró a la isla Fernandina. Después se llamó Santiago en honor al patrono de España, se le cambió el nombre por Ave María, en honor a la Virgen, pero siempre conservó su nombre nativo original.
La riqueza mineral era pequeña en 1899 y no revestía importancia. El producto principal era el hierro, que se encontraba en varios puntos de la base de la Sierra Maestra, entre Santiago de Cuba y Guantánamo.
Las Cuevas de Bellamar posiblemente se formaron hace unos 300,000 años y fueron descubiertas en 1861.
En este sitio se desarrolló una importante batalla en el marco de la Guerra Hispano- Cubano- Norteamericana, y bajo este árbol se firmó la capitulación de Santiago de Cuba por los españoles.
El Valle del Yumurí era un modelo de la hermosa y bien cultivada región de esa parte de la Isla.
Como prueba del aislamiento financiero que padecía la isla, la proporción de hipotecas establecidas sobre bienes raíces, según cálculos del gobierno español, por un valor de la propiedad de 184,724,836.00 era de un total de deudas hipotecadas de 106,897,249.32. El valor de los bienes raíces era mucho mayor que estas cifras. Una de las causas que contribuyó a demorar la prosperidad económica de la isla fue que por casi 300 años no había prácticamente escuelas en Cuba.
La superior calidad del tabaco que produce esta isla, casi sin rival hasta el presente (1899), la extensión que todos los días va adquiriendo su consumo entre las naciones europeas, la necesidad de cultivarlo en pequeña escala por los cuidados que exige, más propios de la intelegencia de la raza blanca que de la robustez de la raza africana, hacen del tabaco un fruto precioso, que, protegido con absoluta libertad de derechos del Supremo Gobierno, podría suplir el déficit que dejará el abatido y casi espirante cultivo del café.
Para que prospere la población blanca es absolutamente indispensable cambiar la naturaleza del cultivo en la isla, bien sea fomentando el cultivo de frutos valiosos y de segura exportación, como el algodón, añil, seda, cochinilla, y especialmente el tabaco, Los inspectores del Censo de Cuba estuvieron bajo la dirección de bajo la dirección del Tte. Cnel. J.P. Sanger, Inspector General del Departamento de Guerra de Estados Unidos.

Un recorrido por "la isla más hermosa que ojos humanos han visto", al finalizar el Siglo XIX, a través de las fotos del Censo de Cuba, realizado por el Departamento de la Guerra de Estados Unidos.

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