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¡Colosal!

Cuando José Feliciano concluyó el himno nacional, con una inmensa bandera al fondo, mientras un grupo de F-16 sobrevolaba por el estadio, llegó el insigne Mohammed Ali en un carrito, acompañado de Jeffrey Loria, para entregar la bola a Josh Johnson. El lanzador abrió con un strike a los Cardenales de San Luis, estrenando El Estadio de Beisbol de Miami, bajo la mirada vigilante de Ozzie Guillén. Después de largas batallas políticas, donde Carlos Álvarez perdió la alcaldía por su apoyo al estadio y Tomás Regalado alcanzó el mayorazgo por su oposición al mismo, Miami tiene un parque de primera categoría. Desde Bud Selig, comisionado de las mayores, hasta el fanático sentado en la última fila, todos decían WOW con la boca abierta. La comida, la música, los visuales, las modelos en la piscina, las peceras… A los fanáticos, que disfrutaban la emoción del estreno de la nueva casa y la alegría de jugar en suelo propio al ritmo de la música que llevó Emilio Estefan, pareció no importarles que el equipo bateara su primer hit en el séptimo inning, o que perdieran ese memorable juego, 4-1. Y tienen los fans una gran motivación para asistir a los juegos venideros: hay apuestas de cuál será el jugador de los Marlins que logre que “tome vida” la estatua que se encuentra en el área de los jonrones.
Cuando José Feliciano concluyó el himno nacional, con una inmensa bandera al fondo, mientras un grupo de F-16 sobrevolaba por el estadio, llegó el insigne Mohammed Ali en un carrito, acompañado de Jeffrey Loria, para entregar la bola a Josh Johnson. El lanzador abrió con un strike a los Cardenales de San Luis, estrenando El Estadio de Beisbol de Miami, bajo la mirada vigilante de Ozzie Guillén. Después de largas batallas políticas, donde Carlos Álvarez perdió la alcaldía por su apoyo al estadio y Tomás Regalado alcanzó el mayorazgo por su oposición al mismo, Miami tiene un parque de primera categoría. Desde Bud Selig, comisionado de las mayores, hasta el fanático sentado en la última fila, todos decían WOW con la boca abierta. La comida, la música, los visuales, las modelos en la piscina, las peceras… A los fanáticos, que disfrutaban la emoción del estreno de la nueva casa y la alegría de jugar en suelo propio al ritmo de la música que llevó Emilio Estefan, pareció no importarles que el equipo bateara su primer hit en el séptimo inning, o que perdieran ese memorable juego, 4-1. Y tienen los fans una gran motivación para asistir a los juegos venideros: hay apuestas de cuál será el jugador de los Marlins que logre que “tome vida” la estatua que se encuentra en el área de los jonrones.
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Cuando José Feliciano concluyó el himno nacional, con una inmensa bandera al fondo, mientras un grupo de F-16 sobrevolaba por el estadio, llegó el insigne Mohammed Ali en un carrito, acompañado de Jeffrey Loria, para entregar la bola a Josh Johnson. El lanzador abrió con un strike a los Cardenales de San Luis, estrenando El Estadio de Beisbol de Miami, bajo la mirada vigilante de Ozzie Guillén. Después de largas batallas políticas, donde Carlos Álvarez perdió la alcaldía por su apoyo al estadio y Tomás Regalado alcanzó el mayorazgo por su oposición al mismo, Miami tiene un parque de primera categoría. Desde Bud Selig, comisionado de las mayores, hasta el fanático sentado en la última fila, todos decían WOW con la boca abierta. La comida, la música, los visuales, las modelos en la piscina, las peceras… A los fanáticos, que disfrutaban la emoción del estreno de la nueva casa y la alegría de jugar en suelo propio al ritmo de la música que llevó Emilio Estefan, pareció no importarles que el equipo bateara su primer hit en el séptimo inning, o que perdieran ese memorable juego, 4-1. Y tienen los fans una gran motivación para asistir a los juegos venideros: hay apuestas de cuál será el jugador de los Marlins que logre que “tome vida” la estatua que se encuentra en el área de los jonrones.
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