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El vecindario donde vive la amante de Petraeus revolucionado por la noticia

La tranquilidad del exclusivo vecindario de la zona de Dilworth en Charlotte, Carolina del Norte, se acabó el pasado viernes cuando se descubrió que una de sus vecinas había mantenido, supuestamente, un romance con el director de la CIA, David Petraeus, que ha provocado su inesperada dimisión.
Camiones satélite de las cadenas de televisión locales y nacionales vigilan hoy la casa con fachada de piedra de Paula Broadwel a la que no ha regresado desde el fin de semana.
Oficiales del FBI sacaron cajas con archivos y una computadora durante la madrugada de la casa de Broadwell.
El FBI está investigando y buscando documentos clasificados.
Durante la tarde del miércoles 14 de noviembre, Broadwell admitió haber tomado documentos de un edficicio "seguro del gobierno", informó la cadena Fox.
Collin Burges, residente del área, comentó a Efe que la comunidad trata de volver a la normalidad pese a las circunstancias. "Es muy triste lo que ha pasado, y aunque no los conozco personalmente, los vecinos comentan que son una familia normal, y espero que todo se resuelva", afirmó el hombre de 30 años, que ha vivido en Dilworth, desde hace diez.
Broadwell, casada y madre de dos hijos, se encontraba en Washington D.C., celebrando su cumpleaños, el día en que se dio a conocer su relación con el general retirado, reconocido estratega en las guerras de Irak y Afganistán, y hasta el viernes director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Broadwell, de 40 años, que sirvió también en las Fuerzas Armadas antes de pasar a la vida civil, ha estado radicada en Charlotte desde 2009, con su esposo Scott Broadwell, de 43 años, un radiólogo vinculado a las principales clínicas médicas de la especialidad de la ciudad. Ella ha vivido o trabajado en más de 60 países durante sus 15 años de servicio militare, que incluyen sirvindo con U.S. Intelligence community, U.S. Special Operations Command y el FBI Joint Terrorism Task Forces.
Paula Broadwell es la biógrafa de Petraeus y el libro, All in, está prácticamente agotado en las librerías de Estados Unidos.
Durante la primera conferencia de prensa que otorga en más de 8 meses, el presidente Barack Obama dijo que no creía que se había violado la seguridad nacional.
Varios congresistas de Estados Unidos se reunieron el miércoles 14 de noviembre con los altos mandos del FBI y la CIA a puerta cerrada para continuar indagando detalles sobre el escándalo en el que se ha visto envuelto el exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) David Petraeus y que provocó su renuncia.
hasta el momento las investigaciones del FBI han concluido que la también biógrafa del exgeneral no había incurrido en ninguna "violación de la seguridad". Tras la confesión de la infidelidad y consiguiente renuncia a su cargo por parte de Petraeus, se puso en duda su participación en las audiencias ante el Congreso sobre el ataque que sufrió el consulado estadounidense en Bengasi (Libia) el pasado 11 de septiembre, previstas para esta semana.
La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, confirmó su participación, que según la cadena NBC será el jueves 15 de noviembre. Feinstein ha aclarado que hasta el momento "no hay ninguna evidencia" de que haya habido una violación a la seguridad nacional con el asunto Petraeus.
Los agentes del FBI encontraron en el ordenador que la amante de Petraeus entregó voluntariamente documentación clasificada que este negó haberle facilitado.
En un discurso en la Universidad de Denver el pasado 26 de octubre, grabado en vídeo y que varios medios han divulgado, Broadwell hace afirmaciones sorprendentes sobre el ataque en Bengasi en el que murieron el embajador Chris Stevens y otros tres estadounidenses.
El escándalo se ha ido extendiendo y ha afectado también al general John Allen, jefe militar de EE.UU. en Afganistán, cuyo nombramiento como comandante aliado supremo en Europa ha quedado en suspenso por presuntos vínculos con el caso.
Los primeros datos al respecto del FBI revelan que Allen mantuvo "comunicaciones inapropiadas" con Jill Kelley, amiga de Petraus y que dijo haber recibido correos electrónicos amenazantes de Broadwell.
En esos correos, enviados desde una cuenta anónima, Broadwell instaba a Kelley a poner fin a su comportamiento "demasiado amable" hacia Petraeus, al parecer porque sentía celos de ella. El origen de la investigación la inició un agente del FBI amigo de Kelley, a quien esta contó que había recibido correos amenazantes anónimos, asunto que el agente derivó a la Unidad de Delitos Cibernéticos del FBI que comenzó a tirar de los hilos del escándalo.
En una de esas grabaciones se escucha a Kelley decir a un agente que ella es "cónsul honorario" y que tiene derecho, por el supuesto de "inviolabilidad", a que no se permita a los medios acceder a su propiedad.
En otras tres llamadas a la Policía realizadas el pasado lunes, una persona que se identifica como Kelley denuncia también que un periodista había entrado en su propiedad. "Están tratando de abrir la puerta", dice en una de las llamadas Kelley.
La mujer, amiga de la familia Petraeus, denunció a un amigo de la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) que había recibido correos electrónicos anónimos amenazantes, que se descubrió que procedían de Paula Broadwell, que mantenía una relación sentimental con Petraeus.
El jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) renunció el pasado viernes tras reconocer que mantenía relaciones amorosas con Broadwell, autora de su biografía, "All In: The Education of General Petraeus".
El asunto salió a la luz cuando Kelley, quien se dedicaba a organizar en Tampa eventos sociales para los militares y sus familias destinados en la Base Aérea de MacDill, se comunicó con el agente del FBI para denunciar que había recibido correos electrónicos anónimos amenazantes.
Mientras el FBI seguía la pista de los correos electrónicos, se descubrió la relación de Broadwell con Petraeus, que se investigó ante el temor de que pudiera representar un peligro para la seguridad nacional.
El domingo pasado, Kelley y su marido emitieron un comunicado en el que decían que han sido amigos de Petraeus y su familia desde hace cinco años. "Respetamos la privacidad (de Petraeus) y de su familia y queremos lo mismo para nosotros y nuestros tres hijos", pedía el matrimonio.
El caso de Petraeus se complicó aún más cuando se supo esta semana que el Pentágono estaba investigando al general John Allen, comandante en jefe de las tropas aliadas en Afganistán
Al general Allen lo investigaron por supuestas "comunicaciones inapropiadas" con Kelley.
El presidente estadounidense, Barack Obama, decidió dejar en suspenso la nominación de general Allen como comandante aliado supremo de la OTAN en Bruselas.

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