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Las últimas 24 horas de JFK, una historia de éxito nublada por la tragedia

El asesinato de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963 hizo olvidar el entusiasmo con el que fue recibido las 24 horas anteriores en su viaje a Texas, un territorio presuntamente hostil al presidente que se rindió a su magnetismo, según relata un documental de National Geographic. En la foto, el presidente y Mrs. Kennedy descienden las escaleras del Air Force One en Love Field en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Foto de Cecil Stoughton. White House Photographs. John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.
Un mariachi fascinado con la habilidad para hablar español de Jacqueline Kennedy, un miembro del Servicio Secreto y una invitada republicana al último desayuno del mandatario demócrata son algunos protagonistas de "JFK: The Final Hours", que se emite el viernes en EE.UU. y el domingo en toda Latinoamérica, en el canal NatGeo. En la foto, el presidente y Mrs. Kennedy a su llegada al Love Field en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Foto de Cecil Stoughton. White House Photographs. John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.
Junto a ellos, testigos que entonces apenas eran adolescentes ayudan a entender por qué, 50 años después, Estados Unidos aún sigue buscando respuestas a la súbita muerte de Kennedy en Dallas, una ciudad que muchos le habían aconsejado no visitar y que le recibió con una sorprendente calidez. El president John F. Kennedy y la primera dama Jacqueline Kennedy salen del Hotel Texas después del desayuno en el Fort Worth Chamber, Fort Worth, Texas, 22 de noviembre de 1963. Foto de Cecil Stoughton. White House Photographs. John. F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.
"Había una enorme sensación de euforia", recordó en entrevista uno de los protagonistas del documental, Julian Read, que se encontraba en la caravana presidencial en el momento del asesinato en calidad de portavoz del gobernador de Texas, John Connally. A Read, que se encargó de organizar el solemne anuncio de la muerte de Kennedy en el hospital de Parkland apenas unas horas después, le gusta recordar los momentos anteriores a la tragedia: la conferencia de prensa y el desayuno en el Hotel Texas de Fort Worth. Foto de la Biblioteca del Congreso.
"Había alrededor de 3.000 personas en el desayuno, muchos de ellos republicanos que querían escuchar las ideas del presidente. Y 5.000 personas se habían congregado fuera del hotel, bajo la lluvia, para ver al presidente", subrayó Read, que relata su experiencia en el nuevo libro "JFK's Final Hours in Texas". La mesa central en el desayuno en el Fort Worth Chamber, Fort Worth, Texas, 22 de noviembre de 1963, incluyendo, de izquierda a derecha: Nellie Connally, Gobernador John Connally, Lady Bird Johnson, Vice Presidente Lyndon B. Johnson, First Lady Jacqueline Kennedy y Presidente John F. Kennedy detrás del púlpito. Foto de Cecil Stoughton. White House Photographs. John. F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.
Corky Friedman, mujer del alcalde de Fort Worth, era una de esos conservadores convencidos que asistieron al desayuno, y no duda en confesar que, cuando acabó, el mandatario la había "cautivado". La primera dama Jacqueline Kennedy saluda a la multitud congregada frente al hotel. Foto de la Biblioteca del Congreso. "Yo no voté por él. Pero aquella mañana, dio un discurso maravilloso... Nos tenía a todos en la palma de su mano", aseguró recientemente Friedman en una conferencia de prensa en Fort Worth.
Varios asesores de Kennedy le habían recomendado esquivar Dallas en su viaje a Texas, un periplo en el que buscaba recaudar fondos y reforzar sus posibilidades de reelección en un estado que había conquistado por muy estrecho margen en 1960. El alza de la extrema derecha había dividido profundamente al estado y hecho especial mella en Dallas, pero el presidente se negó a omitir una ciudad tan importante en su trayecto y la Casa Blanca programó un multitudinario almuerzo en la localidad, mientras aparecían pasquines como este en la ciudad. Foto de la Biblioteca del Congreso.
Para promover un buen recibimiento, los organizadores publicaron con antelación la ruta que atravesaría el descapotable presidencial y programaron un trayecto de apenas 14 minutos en avión desde Fort Worth, para dar más visibilidad a la llegada del presidente y la primera dama a Dallas.
El esfuerzo funcionó. En el preciso momento en que la limusina de Kennedy giró hacia la fatídica Dealey Plaza, la esposa del gobernador Connally, Nellie, se giró hacia él en el descapotable, señaló a la alegre multitud y le dijo: "Señor presidente, ciertamente no puede decir que Dallas no le quiere". "Ésas fueron las últimas palabras que Kennedy escuchó", aseguró Read. En la foto, vista de la escolta del presidente Kennedy mientras atravesaba Dallas, el 22 de noviembre de 1963. Foto de Cecil Stoughton. White House Photographs. John. F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.
Fue la propia Nellie quien le contó esa historia mientras esperaba noticias de su marido, herido en el mismo tiroteo y que finalmente sobrevivió, en el otro extremo del pasillo del hospital donde estaba sentada Jackie Kennedy. "Nunca olvidaré ese momento: dos mujeres solas, esperando a sus esposos que luchaban por sus vidas", relató Read.Nellie Connally, JFK y Jacqueline Kennedy.  Foto de Cecil Stoughton. White House Photographs. John. F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.
Las últimas 24 horas de Kennedy incluyeron paradas en San Antonio, Houston y Fort Worth, un discurso sobre la "nueva frontera del espacio", una cena en honor de un congresista de Texas y una parada más larga de lo previsto en una gala de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).
Jackie Kennedy, que había practicado su español durante el vuelo, ofreció allí un discurso en español en el que reconocía la "noble tradición española que tanto ha contribuido a Texas". Fernando Herrera, un músico de mariachi que se encontraba detrás de la pareja presidencial, asegura en el documental que sólo podía pensar una cosa: "Qué guapos son. Están resplandecientes".
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