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Líder del PRC denuncia brutalidad durante el desalojo de la iglesia

Feligreses en la Iglesia de la Caridad

Foto de archivo de marzo de 2010.

- Hablemos Press

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El líder y miembros del grupo opositor PRC dicen que agentes cubanos los arrastraron y les dieron golpes para desalojarlos de la iglesia donde estaban refugiados, mientras que el Cardenal Jaime Ortega y Alamino dice lo contrario. ¿A quién crees tú?

A los opositores (pacíficos) refugiados en la iglesia Al Cardenal Jaime Ortega y Alamino Necesito más información sobre este tema
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Drama durante el desalojo de iglesia habanera

La Habana, Cuba- El líder de los disidentes refugiados en la iglesia La Caridad denunció que fueron sacados del templo con violencia y acusa a la máxima jerarquía de la iglesia católica por ser cómplices de la brutalidad que fueron objeto.

 “Nos sacaron de la iglesia a la fuerza, el párroco Roberto Betancourt nos engañó”, informó Vladimir Calderón Frías.

Calderón, un arquitecto de 47 años, expulsado de su centro de trabajo por integrarse a un grupo opositor al régimen de Fidel y Raúl Castro,  lidera el Partido Republicano de Cuba (PRC), y los disidentes son miembros de esta organización y habló con Carlos Santana, reportero de Radio Mambí.  

 “A las nueve de la noche, mientras yo estaba en el baño, el párroco Roberto Betancourt nos dijo que venía un funcionario del gobierno para hablar con nosotros.  Betancourt nos engañó, pues entraron 22 agentes que no portaban armas, quienes "invitaron" a salir del templo a los disidentes. En el grupo venían unas 5 ó 7 mujeres, todos pertenecientes al Departamento 21 de la Fuerza Política del régimen castrista, quienes sacaron a los 12 refugiados a la fuerza”, expuso Calderón a Santana.

“Ponían una luz muy penetrante para cegarnos y que distinguiéramos sus movimientos.  Para empujarnos dentro de la guagua, los agentes torcieron brazos, empujaron, y aplicaron técnicas de inmovilización para que los refugiados no se resistieran”, manifestó el disidente.

“Polcari nos engañó al igual que otras veces.  Nos llevaron a la estación de policía situada en la Calle Infanta, donde nos despojaron de nuestras pertenencias, hicieron fichas, tomando nuestras muestras de pelo y orina, así como las huellas dactilares”.

“Los agentes trataron de persuadirme que firmara un documento declarando que era propenso al desorden público y al desacato a la autoridad, pero no acepté, y al igual que los otros refugiados, no firmé el acta.  Más tarde, los agentes visitaron la cuadra, dejando saber que habíamos regresado ilesos”, declaró Calderón.

Jennifer de la Caridad Hernández dijo a Santana que a pesar de ella estar embarazada, los arrastraron para sacarlos de la iglesia y les dieron golpes.  “Yo estoy embarazada y al llegar a la policía, nos quitaron toda la ropa”, dijo la joven que hoy cumple 23 años. “No podemos salir de nuestras casas, están rodeadas de agentes”.

Por su parte, Miguel López Santos, otro de los refugiados en el templo expresó a Santana “no había violencia de nuestra parte y nos arrastraron.  Monseñor Ramón Sánchez Polcari nos entregó a las fuerzas represivas”, dijo el disidente.

Carlos Santana también informó que mientras realizaba las entrevistas telefónicas con Calderón, Jennifer y Miguel, estos le dijeron que estaban siendo víctimas de actos de repudio frente a sus respectivas viviendas.

“No se produjo violencia ni incidentes durante la retirada de los disidentes”, dice el comunicado del Cardenal Jaime Ortega y Alamino.

La declaración del Arzobispado de La Habana difiere de la de Calderón, pues indica que, ante la reiterada negativa de los disidentes a salir del templo habanero donde permanecían de forma "no autorizada", el cardenal Jaime Ortega "se dirigió a las autoridades correspondientes para que invitaran a los ocupantes a abandonar" el templo.  Ortega, máxima autoridad de la Iglesia Católica en Cuba, pidió también a las autoridades "salvaguardar la integridad" de los ocupantes.

Según la nota del Arzobispado, los agentes que llevaron a cabo la operación aseguraron que los disidentes serían trasladados inicialmente a una unidad policial y después conducidos a sus casas sin que vayan a ser procesados por este hecho.

Un portavoz del Arzobispado de La Habana dijo a Efe que no se produjo ningún tipo de violencia o conflicto durante la "retirada" de los disidentes, lo cual contradice lo expuesto por Calderón.

"Se pone fin así a una crisis que no debió nunca producirse. La Iglesia confía que hechos semejantes no se repitan y que la armonía que todos anhelamos pueda realmente alcanzarse" concluye el comunicado del Arzobispado.

Los trece disidentes refugiados en el templo de la Caridad de La Habana reclamaban reformas democráticas en la isla y que la Iglesia Católica actuase de mediadora para abrir un diálogo entre el Gobierno y la oposición.

Este acto de protesta causó malestar en la Iglesia Católica cubana que denunció que respondía a una "estrategia" tendente a crear "situaciones críticas" ante la llegada del Papa Benedicto XVI a la isla.

El pontífice visitará Cuba del 26 al 28 de marzo procedente de México, dentro de su segundo viaje a Latinoamérica -estuvo en Brasil en 2007- y primero a países de habla española de la región.

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