Msr. Petit: Serás delator, juez y verdugo de quién te asesinó

Oswaldo Payá Sardiñas

Las palabras del Responso en la capilla del cementerio por Monseñor Alfredo Petit, en las exequias fúnebres de Oswaldo Payá, son notorias.

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Reacciones en Cuba por la muerte de Payá

LA HABANA, Cuba – En un país donde impera la “doble-cara” y el lenguaje tiene un doble sentido, la selección de Lecturas en la Misa de Cuerpo Presente presidida por SER Cardenal Jaime Ortega y las (¿valientes? ¿proféticas?) palabras del Responso en la capilla del cementerio por Monseñor Alfredo Petit, en las exequias fúnebres de Oswaldo Payá, son notorias.

Esta información llega desde Cuba, de un testigo presencial de las honras fúnebres del fallecido líder de la oposición democrática cubana.

Primera misa, noche del 23 de julio

La misa de la noche del 23 de julio, de Cuerpo Presente y con la Iglesia El Salvador del Mundo, con capacidad para 220 sentados, estaba abarrotada de personas de pie. En todo el funeral, al igual que más tarde en el entierro, era muy visible la presencia de muchos jóvenes. La iglesia estuvo abierta toda la noche  y doblando campanas.

En esta misa se encontraban muchos de los miembros del grupo fundado y liderado por Payá, el Movimiento Cristiano de Liberación, quienes dieron vivas cantando el Himno Nacional,  La familia colocó una bandera cubana sobre el ataúd y encima un ramo de rosa blancas que en la mañana era alumbrado desde una ventana lateral con el sol y así estuvo hasta que salió el cortejo. La  viuda, Ofelia, y su hija pidieron a los presentes cesar los gritos de ¡libertad!, rogó silencio y respeto y así se cumplió.

Segunda misa, mañana del 24 de julio

En la mañana y aún sin esclarecerse las circunstancias y dinámica del motivo por el cual el vehículo resultó destruido en su parte trasera, comenzó la misa las 8:00am presidida por SER Cardenal Jaime Ortega con el que concelebraron los obispos auxiliares de La Habana y el Obispo de la Diócesis Bayamo-Manzanillo, lugar del siniestro. Además concelebró prácticamente la mitad del clero en la arquidiócesis y un tercio de los diáconos.

La Iglesia estaba repleta con más de 500 personas, incluidos los medios de prensa extranjera. Había una corona de rosas rojas con la dedicación El Pueblo de Estados Unidos, además un retrato de medio metro de Osvaldo. 

Fue misa de difuntos con la Primera Lectura de la Sabiduría, sobre la realidad del hombre y que contiene la frase: “…y pasarás como si no hubieras existido".

-  El Salmo Responsorial fue: “El Señor es mi Pastor”

-  La Segunda Lectura,  de San Pablo sobre la fe y  la atadura del alma al cuerpo que está destinado a resucitar y gozar de la vida eterna.

-  El Evangelio de San Lucas fue el referente a la salvación.

La homilía por SER Cardenal Ortega, fue sobre dos aspectos: el primero sobre la realidad de la muerte vencida por el Señor y la segunda sobre la vocación política de Osvaldo y su claridad en cuanto a su derecho para esa actuación y su fidelidad y cercanía a la Iglesia. Recordó su primer conocimiento de Osvaldo en el grupo de jóvenes de la parroquia y su peña sobre los temas sociales que realizaba. Destacó que fue un seguidor práctico de la Doctrina Social de la Iglesia. No hizo referencia a las circunstancias de su muerte en el siniestro.

Al finalizar la misa se dio lectura de la carta de condolencia del Secretario de Estado sustituto, Monseñor Beccio, anterior Nuncio en Cuba.

Cortejo fúnebre

El cortejo, formado por casi la totalidad de los vehículos de la Iglesia en la Arquidiócesis, significó la paralización del tráfico en la importante Calzada del Cerro  y la presencia numerosas de vecinos que en algunos casos daba gritos de viva y otros con extremo respeto.

Responso en la capilla del Cementerio de Colón

El responso en la capilla del Cementerio de Colón fue realizado por Mons. Alfredo Petit, el cual al final de las oraciones fúnebres recordó que conocía a Payá desde 45 años atrás, que hoy era su cumpleaños (de Petit), diciendo que en el cielo, Oswaldo seguramente lo recibiría.

Petit recitó el último  verso de una poesía que hacía referencia a la muerte de una persona por su hermano. La frase final, que provocó aplausos en los presentes por más de cinco minutos, decía: “…serás delator, juez y verdugo de quien te asesinó…”

Entierro

Entonando cantos alegres y de alabanza a Dios fue el entierro, al cual asistieron unas 400 personas.

 Las circunstancias del siniestro no están aclaradas y en el periódico oficial Granma se publicó una insólita nota sobre el hecho, considerado por el régimen como “accidente al impactarse el vehículo contra un árbol”, mencionando los nombres de las cuatro personas que lo ocupaban. Aquí termina la nota recibida de Cuba.