Marco Rubio, un hispano en la cúpula del Partido Republicano

Marco Rubio

Marco Rubio, senador por Florida, es el hispano que más alto ha llegado dentro del Partido Republicano y será protagonista en la Convención Republicana

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TAMPA, Florida - Marco Rubio, senador por Florida, es el hispano que más alto ha llegado dentro de la actual cúpula del Partido Republicano y será protagonista en la Convención Republicana, pese la radicalización creciente que exhibe su formación en materia de política migratoria.

Rubio, de 41 años, nacido en Florida, es el segundo hijo de Mario Rubio y Oria García, un matrimonio cubano que abandonó la isla en 1956, antes de que Fidel Castro tomara el poder.

Fue un estudiante modélico y en 2010 consiguió un asiento en el Senado tras una década de actividad política en su estado natal.

Graduado 'cum laude' en derecho por la Universidad de Miami, está casado con Jeannette, una exanimadora de los Miami Dolphins, de orígenes colombianos, con la que tiene cuatro hijos: Amanda, Daniella, Anthony y Dominic.

Su llegada al Senado de Estados Unidos y al centro de la lucha política en Washington no estuvo exenta de polémica, debido a que quedó demostrado que el cubano-americano no había sido preciso con la biografía familiar y se había presentado a sí mismo como una víctima de la llegada de Castro al poder.

Los padres de Rubio no huyeron de la dictadura castrista, como posteriormente reconoció. Su madre llegó incluso a viajar a Cuba en 1960 para explorar la posibilidad de retornar, según la versión posterior del senador.

Su confusión provino de las historias que había escuchado de niño en el seno familiar, explicaría el senador.

La controversia sobre las fechas a buen seguro aceleró la autobiografía que publicó en 2012, "Un hijo americano", en la que aclara dudas sobre su pasado y recuerda con una prosa inspirada en el sueño americano sus mejores momentos, como su ascenso como legislador en Florida y su llegada al Senado en Washington en 2010.

En su autobiografía, Rubio revela sus fuertes raíces religiosas, que le llevaron a transitar por varias confesiones.

Su familia católica adoptó la fe mormona durante su etapa de infancia en Las Vegas, pero él mismo presionó para retornar al catolicismo, que ahora compagina con el protestantismo de su esposa.

Rubio ha sabido nadar en las turbulentas aguas republicanas pese a ser latino y verse en la necesidad de justificar posturas extremas contra la inmigración como las leyes de Arizona, que considera adecuadas para ese estado fronterizo con México, o la oposición a la legalización de los jóvenes sin papeles que han crecido y han sido educados en Estados Unidos.

Aunque moderado en asuntos que afectan a los hispanos, en comparación con otros compañeros de partido, sus ideas se alinean con los ultraconservadores del Tea Party y recibe el favor y las donaciones de las grandes fortunas vinculadas a los republicanos.

Desde sus inicios, ha sido arropado por políticos y grupos anticastristas de Florida, para poco a poco convertirse en figura de un nuevo conservadurismo al imponerse al exrepublicano y por aquel entonces independiente Charlie Christ en su puja por el escaño del Senado.

Rubio sonó en todo momento como uno de los elegibles para ser compañero de candidatura de Romney, pese a que negó en varias entrevistas abrigar esa ambición.

Fue premiado finalmente con un papel estelar en la Convención Republicana de Tampa, en su estado natal, donde será el encargado el jueves de presentar a Romney el día en que éste pronunciará su discurso de aceptación de la nominación.

En cierto momento su hoja de servicios quedó puesta en entredicho por irregularidades en el uso de fondos de campaña durante su lucha por el Senado.

Rubio ha reconocido haber hecho uso de tarjetas de crédito del partido para usos que no se ajustaban a la norma, aunque ha asegurado que reembolsaba todo el dinero que no era finalmente de costes relacionados con la campaña.

Rubio se ha desmarcado de estas polémicas y sigue en su camino por forjarse una sólida imagen de político conservador, pese a que el voto latino tradicionalmente se inclina del lado demócrata, y por convertirse en el primer hispano clave dentro del republicanismo.