Calixto Ramón: Espada de la verdad por la libertad de Cuba

Calixto Ramón Martínez Arias

La provocación es un recurso recurrente de la tiranía castrista para enfrentar los argumentos acusatorios irrebatibles del periodismo independiente.

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Por Ernesto Aquino/Hablemos Press

LA HABANA, Cuba - La provocación -como método y estrategia para disminuir el efecto moral que producen las acciones civiles responsables, en defensa de la verdad, las libertades y los derechos humanos-, es un recurso recurrente de la tiranía castrista para enfrentar los argumentos acusatorios irrebatibles del periodismo independiente.

La detención del periodista y foto-reportero independiente Calixto Ramón Martínez Arias, y el posible proceso judicial -por desacato-, que podría conducirlo a prisión, quién sabe por cuánto tiempo, es una evidencia de la fragilidad que define la cobardía de las tiranías totalitarias.

Calixto Ramón, es un ciudadano común; simple. Un cubano, que prefirió el dolor de la luz que revela y expone, a la complicidad del silencio que miente y oculta.

Calixto Ramón, es una estrella de vergüenza y corazón abierto; un disparo de luz enamorado de la vida, que está entregando su juventud, sus sueños, sus esperanzas y sus ganas de ser útil a la lucha por una Cuba mejor, “con todos, y para el bien de todos”, donde el amor, la tolerancia, y un perdón de brazos siempre abiertos ilumine el cielo atormentado de una Cuba que espera, confiada, por el sacrificio sin mancha de lo mejor de sus hijos.

No es suficiente que confiemos en Dios; hace falta que nos amemos los unos a los otros; y que todos los hombres y mujeres, -en cualquier parte del mundo que se encuentren- amantes de la libertad, la democracia y los derechos humanos, levantemos la voz -con toda la fuerza de la razón y la conciencia iluminada- para exigir el respeto incondicional y soberano a los defensores de la vida.

¡Levantemos nuestras manos!; abramos nuestro pecho; y con un grito  de hombre y de patriota, exijamos a los traidores de la humanidad la libertad inmediata e incondicional de nuestro hermano Calixto Ramón Martínez Arias, por el bien de Cuba, de América y de la humanidad.