El Derecho Constitucional

Las constituciones en el mundo

El Derecho Constitucional estudia las leyes fundamentales que se han realizado en el mundo, su historia y sus características. No siempre han existido constituciones; la Humanidad, en su transcurrir, ha vivido bajo regímenes despóticos durante su mayor parte. El déspota absoluto, ya sea emperador, rey o caudillo militar, ha existido desde los orígenes de la Humanidad organizada políticamente.

Las primeras constituciones surgieron en la Antigua Grecia, varios siglos antes de Cristo. En algunas ciudades se hicieron constituciones aristocráticas; y en otras, democráticas, donde los ciudadanos libres podían participar en el gobierno activamente, ya fuera como electores o elegidos. La democracia ateniense fue la más perfecta y la que más estudia el Derecho.

En las ciudades-estados griegas democráticas había pocos habitantes, que se reunían en la plaza. Había esclavos que no tenían voz ni voto. Pero aparte de esto, la democracia griega cumplía con la esencia de la democracia actual, aunque se marginaba del voto a las mujeres.

En Roma, durante la República, hubo algo de democracia, que desapareció durante el Imperio Romano y hasta nuestros días, excepto durante el Medioevo en algunas ciudades de Europa, sobre todo en Italia.

Desde el siglo XVI en Holanda, en el XVII en Inglaterra y el XVIII en los Estados Unidos y Francia, se dan revoluciones democráticas que crean sus constituciones. La más célebre es la de 1787 de Estados Unidos, que se conserva hasta nuestros días con enmiendas, como la que abolió la esclavitud.

La constitución de cada país expresa cómo está formado éste.

El estudio comparativo de las constituciones a través de la historia nos muestra la evolución de los países. Se puede estudiar Historia estudiando las constituciones en espacio y tiempo.

En España, la primera constitución se hace tarde: en 1812, en medio de una revolución libertadora contra los franceses de Napoleón. Es importante para nosotros porque pasa a Cuba, como colonia de España. Sólo dura hasta 1814 (¡dos años!), cuando Fernando VII, rey felón, al regresar de su prisión en Francia, la abolió. En 1820 se volvió a poner en vigor por la revolución de Riego, para ser derogada otra vez por el mismo rey felón. Después se hacen varios estatutos en 1836 y posteriormente, pero no es hasta 1876 cuando se hace una constitución que tiene vigencia en Cuba hasta el primero de enero de 1899, cuando comienza la ocupación norteamericana que gobierna a través de órdenes militares norteamericanas y las leyes de España en distintas ramas del derecho, como civil y penal.

Los cubanos hicieron varias constituciones antes de 1868.

En 1809, el abogado Joaquín Infante redactó una. En la etapa de 1820 a 1830 se redactaron varias, todas de carácter independentista.

Después de la revolución de 1868, se redactó el 10 de abril de 1869 la Constitución de Guáimaro, que unificó la lucha y fue hecha por Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana, ambos abogados. Vigente en Cuba Libre —o sea, en los campos cubanos, que era donde tenía jurisdicción— hasta el Pacto del Zanjón. Constaba de pocos artículos (29), pero bien claros y defensores de la libertad de los ciudadanos y de la democracia. En Baraguá, en marzo de 1878, se hizo una pequeña Constitución que duró escasamente dos meses y representaba a los cubanos que quedaron en armas después del Zanjón y protestaron en los Mangos de Baraguá.

Entre 1878 y 1898 tuvo vigencia la Constitución española de 1876, que daba representación a los cubanos en las Cortes. Después de febrero de 1895 se hace la Constitución de Jimaguayú, donde muriera en combate Ignacio Agramonte. En 1897, en La Yaya se redacta la última carta magna de Cuba en Armas.

El 10 de diciembre de 1898 se firma el Tratado de París entre España y los Estados Unidos. España pierde todas sus colonias y cede Cuba a los EE.UU. para darle su independencia de acuerdo con la Resolución Conjunta del Congreso de los EE.UU. En 1901, bajo la ocupación, se cita a la Asamblea Constituyente formada por los cubanos de más renombre, que aprueba la Constitución inspirada en la norteamericana, que garantiza las libertades individuales y la democracia política. Dura hasta después de la Revolución de 1933, cuando en 1940 se adopta por la Asamblea Constituyente una nueva  carta magna.

La Constitución de 1940 se hace con la participación de todos los partidos democráticos existentes. Liberales, conservadores, revolucionarios del 30, comunistas y otros debaten los artículos (286), donde se especifican cuestiones como el hábeas corpus y la separación de los presos políticos de los comunes. Recorre toda una serie de situaciones de derecho que se daban en Cuba y las soluciona a la luz del humanismo y de los Derechos Humanos que se codificaron universalmente en 1948 en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

En la Constitución de 1940 vemos las firmas de los principales cubanos de la época, y las doctrinas sociales y de derecho más avanzadas. Desgraciadamente, la República de Cuba era débil, y en 1952 un golpe de estado deroga la Constitución por unos estatutos que duran hasta 1954, cuando vuelve a ponerse en vigor aquélla, pero mediatizada por la situación de lucha política y armada que terminaría en 1959, cuando en febrero se hace una nueva carta magna que no contemplaba las garantías ciudadanas y permitía la pena de muerte, abolida en el artículo 25 de la Constitución de 1940.

En 1976 se promulga la Constitución que da todo el poder al gobierno y limita las garantías individuales. Si en la Constitución de 1940 se limitaba el cargo de Presidente a un mandato sin reelección hasta ocho años después, en la de 1976 no se dice nada sobre límite presidencial y se puede estar medio siglo en el cargo, que es jefe de estado y gobierno unidos. No da ningún derecho a disentir del gobierno.

Esta Constitución está inspirada en la de la URSS de 1936, de carácter totalitario estalinista; así, no tiene la aplicación del hábeas corpus, la separación en las cárceles de los presos políticos de los comunes, el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, el Tribunal de Cuentas y demás garantías a los ciudadanos. La defensa del ciudadano contra la opresión del gobierno omnímodo no aparece por ninguna parte. La persona está en estado de indefensión. Hay que leer esas dos constituciones —la de 1940 y la de 1976— para darnos cuenta de cómo ha cambiado la historia de Cuba. Tampoco puede decirse que la Constitución de 1976 se cumpla, pues el gobierno omnímodo la cambia y le aplica enmiendas a su voluntad, y es el voluntarismo el que prima en Cuba. El líder político lo ordena y manda todo. ¿Qué garantías tiene el ciudadano? Ninguna. Se crean leyes —como la Número 88— que son extremadamente represivas y no dan garantías a los cubanos a decir algo político o social.

Ante esta situación, parte de los cubanos buscan en la emigración la solución de sus males, y no son sólo los que discrepan los que se van, sino familiares cercanos a los dirigentes comunistas abandonan el país hacia países capitalistas. Es la suprema contradicción del sistema comunista, y la simulación política se hace común. Se han creado varias generaciones de hipócritas. Los funcionarios, en su mayoría, no conocen la Constitución que dicen defender, y hay un gran estado de ilegalidad.

¿Qué puede hacer el cubano común?

Él sabe lo que está pasando, aunque tenga miedo de decirlo; pero así la sociedad no progresa, la productividad del trabajo es muy pequeña, no hay alimentos porque parte de las tierras no se cultiva. La clase de los campesinos ha casi desaparecido, y fue sustituida hace muchos años por obreros agrícolas y cooperativistas del gobierno, sin interés en la producción. El sistema de ordeno y mando está en una crisis general. Con totalitarismo no se progresa.